It´s time to say good bye  TwitterFacebookGoogleLinkedIn

It´s time to say good bye

Nunca pensé que llegaría este día, y menos tan pronto; pero ahora que está aquí, me gustaría intentar expresar lo que el baloncesto ha sido para mí.

Todo comenzó en la canasta que había detrás de la casa de campo de mis abuelos. Tratando de imitar a mis primos, que se pasaban la tarde en partidos contra mis tíos, yo intentaba encestar mis primeras canastas con el balón que habían dejado olvidado. Entonces no me imaginé que aquel balón iba a convertirse en algo más que un juego. Hoy, con 21 años, puedo decir que el baloncesto, junto a mi familia, ha sido lo más importante de mi vida.

enanoÉl me ha convertido en la persona que soy, me ha enseñado lo que es superarse a uno mismo y me ha ayudado a viajar por el mundo. Él ha hecho que conociese a esos amigos a los que hoy llamo hermanos y gracias a él he sentido que era parte de algo mucho más grande que yo. El baloncesto me ha dado todas las cosas que he querido.

Eso sí, ninguna regalada.

Durante estos años hubo momentos duros. Recuerdo temporadas enteras jugando lesionado; las innumerables visitas al físio; las sesiones de estiramientos para la espalda a las 7:30 de la mañana antes de levantarme; las semanas de exámenes con partidos de playoff durante el finde; los días de más de 7 horas de entrenamiento en mi etapa americana; los fracasos en forma de derrota… Nada de eso se olvida.

Y aun así, mereció la pena.

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Y mereció la pena porque hace tiempo aprendí que la recompensa no es la meta, sino el camino que lleva hasta ella. Me gustaría volver atrás y vivir de nuevo todos esos momentos. Esas temporadas con mis compañeros, persiguiendo un mismo objetivo, tratando de conseguir algo especial. Y vaya si lo conseguimos. Mis mejores recuerdos son los dos campeonatos de España que disputamos y cómo llegamos a ellos. Con todos los que estuvieron conmigo entonces, no lo dudéis por un momento, iría al fin del mundo.

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Las experiencias que vivimos aquellos días me hicieron ver que el baloncesto no era lo más importante.

Desde bien pequeño nació en mí  el deseo de demostrar a todos los que me rodean que podía conseguir aquello que me propusiera. Y empecé a soñar y a soñar. Y lo único que ocupaba mi mente era conseguir hacer esos sueños realidad. La sensación al lograrlo… no hay nada igual.

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¿Y qué digo de la fama? Oh boy, que bonita es la fama. Recuerdo cada uno de los partidos contra nuestros “enemigos” del Colegio Leonés en las categorías inferiores. Por cierto, como echo de menos a esos tíos y como me alegro de haberles tenido en frente toda mi vida deportiva, por mucho que nos odiásemos en su día. Recuerdo lo que se siente al jugar con 500 u 800 personas animándonos, gritando sin parar, con tan solo 16 años. Sentías que eras invencible, el centro del mundo.

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¿Pero qué fama he disfrutado yo, quién soy yo?

He disfrutado más de la que merecía. Y me encantó, no puedo negarlo. Aparecer en la prensa, ser entrevistado en la radio, hablar con periodistas a nivel nacional durante mi estancia en USA… Y sin embargo, eso no era la mejor parte.

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En este último año, con las visitas que hacíamos en los diferentes colegios de la ciudad, he sentido lo que es ser admirado por los niños. Con sus ojos abiertos como platos, sus sonrisas y sus ganas de tener un autógrafo tuyo en cualquier balón, papel o estuche que encuentren. Y cómo ese pequeño gesto te hace prometerte a ti mismo que tienes que mejorar como persona para poder ser un mejor modelo para ellos.

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Uno de los mejores recuerdos que me llevo, es sentir el apoyo de la gente en los momentos más duros. No olvidaré cómo muchos de los aficionados bajaron a la cancha, tras la derrota ante el Albacete en la fase de ascenso, a darnos ánimos en el último partido de esta temporada. Nos habíamos vuelto a quedar a las puertas de lo que todos esperaban de nosotros. Y aún así, nos agradecían haberles hecho disfrutar hasta ese último día. Nos agradecían el haber trabajado todo la temporada para llegar hasta allí.

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Poder jugar en el primer equipo de León en estos últimos años ha sido algo increíble. Además, lo hice con el club de toda mi vida, Agustinos Eras, y en mi ciudad, León, jugando en el mismo Palacio de los Deportes donde de niño veía a mis ídolos.

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Por último, y porque tal vez es lo más profundo,  pero también lo más importante, tengo que reconocer que mi mayor motivación siempre fue hacer que mi familia, sobre todo mis padres, se sintiesen orgullosos de mi. Espero haberlo conseguido, aunque sea un poco.

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Y después de todo esto, ha llegado la hora de decir adiós.

Y digo adiós porque ya nada es lo mismo. Porque tal vez estaba equivocado y mi sueño nunca fue ser profesional. Tal vez mi sueño fue lo que ya he vivido. Le he dado al baloncesto 16 años de mi vida, y si pudiese volver atrás, le volvería a entregar cada uno de esos días sin pensarlo ni un momento, porque fueron increíbles.

Hoy digo adiós a esta parte de mi vida porque otros sueños aparecen y tal vez el baloncesto y yo tenemos que darnos un tiempo para intentar alcanzarlos por caminos diferentes.

Aún así, una parte de mi corazón siempre será suya.

graciasA mi familia, a mis amigos, a esas personas tan especiales que me he encontrado por el camino, a compañeros, aficionados, rivales, a todos los que formáis parte de mi historia, nada habría sido igual sin vosotros.

Thank you for the memories.

Héctor #4